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La Democracia Exigente #videoconferencia 17 de noviembre @CatedraMadero

Cátedra Francisco I. Madero: “Les hacemos la extensa invitación para participar este 17 de noviembre a partir de las 10hrs. (UTC-06) en la videoconferencia que dará el Dr. Gianfranco Pasquino de la Alma Mater Studiorum – Università di Bologna con el tema “La Democracia Exigente”
Míralo en :
FB https://bit.ly/3lqe3NG
YT https://youtu.be/ok4s_LbLS9Y

Democracia con Gianfranco Pasquino EPISODIO ESPECIAL La Silla Electrica

En este episodio, el profesor emérito de Ciencia Política por parte de la Universidad de Bologna, Gianfranco Pasquino, nos platica acerca de la Teoría de la Democracia, así como los desafíos que existen hoy en día en cuanto al desarrollo de la vida democrática de los países. ¿Existe un mejor régimen político que la democracia? ¿Que sucede con los partidos políticos y la democracia? ¿Cuáles son los factores políticos que hacen de un régimen una democracia? ¿Realmente las democracias mueren? ¡Todas estas preguntas serán respondidas en el episodio de hoy!

 

Algunas cosas que sé sobre las democracias @clarincom

Norberto Bobbio (1909-2004), jurista, politólogo y filósofo italiano. Autor de una vasta obra, recordado por Gianfranco Pasquino en este nota exclusiva

Sentados en algún café parisino con un Gauloise entre los dedos y un Pernod sobre la mesa, refugiados por un fin de semana en una cabaña que da a un lago alemán, en torno a una mesa en donde se critica severamente y ruidosamente algún gobierno latinoamericano, en un congreso de colegas politólogos y sociólogos, en una risueña ciudad balnearia, en la reunión de redacción de algún diario progresista de Roma, en un debate entre autorizadísimos docentes de Harvard y con sus libros mundialmente exitosos, muchos pensativos intelectuales del más diverso tipo denuncian con gesto apesadumbrado que la democracia está en crisis, es una causa perdida, no podrá ser salvada.

Acurrucados en alguna prisión china, prófugos en la selva africana, acosados por los servicios secretos rusos, bajo un sistema de protección porque se ha lanzado una fatwa en su contra, maltratados en una plaza de Estambul, confrontando con la policía de Hong Kong, miles de hombres y mujeres luchan en nombre de la democracia —sí, justamente esa, la occidental, que han visto en la televisión y en las películas norteamericanas, que han observado en persona como inmigrantes en Europa o los Estados Unidos, o como estudiantes en Oxford, Harvard, París o Berlín— organizan manifestaciones, escriben proclamas, reclutan adherentes, algunas veces arriesgan a sabiendas su vida, se prenden fuego.

Por ningún otro régimen, por ningún otro ideal, nunca, tantas personas de nacionalidades, colores, edades y géneros diversos, se han empeñado en hacerlo, conscientemente.

¿Crisis de la democracia entonces? ¿Crisis de los ideales, es decir, de aquella situación en la cual el pueblo (demos) tiene el poder (kratos) de decidir de tanto en tanto quién debe gobernar, por cuánto tiempo y cómo, tomando decisiones y dejando que sea el pueblo, es decir los ciudadanos, los que deciden en elecciones

libres y periódicas, si aceptan, protestan, intentan modificar las cosas sin el uso de la violencia (“las cabezas no se cortan; se cuentan”)?

No, el ideal democrático no está para nada en crisis, incluso si parece ser despreciado por los populistas que desean que un solo hombre (nunca entendí por qué no podría ser una mujer) los represente, los lidere, los guíe hacia el futuro.

Sin embargo, cuando estos populistas toman el poder, su “guía” y su “liderazgo” se revela rápidamente como autoritario e interesado no en el bienestar del pueblo, sino en los privilegios de los grupos que sostienen a los líderes populistas, mientras los que buscan combatirlos

son definidos de inmediato como “enemigos del pueblo”.

De todos modos, una franja populista va a existir siempre en todas las democracias. Hace poco esto se ha manifestado también en los Estados Unidos de Trump y en la Gran Bretaña de Boris Johnson. El pueblo que los ha votado y los sostiene es el de los hombres blancos de escaso nivel de formación, que se sienten amenazados, no tanto económicamente, sino más bien culturalmente: en su identidad (Americans first; English, not Europeans).

Si, entonces, el ideal de la democracia está vivo y sigue siendo atractivo, ¿por qué se escribe por todos lados que hay una crisis de la democracia?

Se hace esto, en mi opinión, cometiendo un grave error. En las democracias contemporáneas realmente existentes, que hoy son más numerosas que nunca, más o menos 90, dependiendo de las estimaciones, en estas democracias hay problemas de funcionamiento, surgen desafíos, incluso para las instituciones, aparecen dificultades en la relación entre el pueblo, los votantes más o menos organizados, y sus representantes y gobernantes.

A veces los problemas, los desafíos y las dificultades dependen de la baja calidad de las élites políticas que, aunque están atravesadas por la globalización, no logran comprender que el mundo ha cambiado. Con mayor frecuencia, los numerosos sistemas políticos europeos, sobre todo en Italia, pero también en Grecia, España y Austria, es la crisis de

los partidos tradicionales y clásicos lo que hace que sea dificilísima una solución efectiva y duradera. Bobbio habría destacado el declive de la cultura política de los partidos, de derecha pero sobre todo de izquierda.

Sartori habría hecho notar que allí donde la competencia entre los partidos no se desarrolla de manera vigorosa y rigurosa, los ciudadanos votantes quedan insatisfechos.

Su insatisfacción se refleja en la valoración negativa de la democracia en la que viven, en la búsqueda de nuevos partidos, muchos de los cuales han nacido en los últimos veinte o treinta años, en la mucho más alta volatilidad electoral. Gobiernos que no pueden programar su actividad y sus reformas porque saben/temen que no durarán

demasiado, no logran mejorar la vida de los ciudadanos. La distancia entre la democracia real y la ideal se hace más grande.

Los ciudadanos insatisfechos protestan, pero la solución, que no puede ser nunca definitiva, no aparece. Mientras los intelectuales se complacen en sus muy agudas críticas, los ciudadanos democráticos continuarán buscando soluciones dentro de la democracia, reformándola. Afuera sólo hay caos.

26/09/2019 Copyright Gianfranco Pasquino y Clarín, 2019.

Gianfranco Pasquino es profesor emérito de Ciencia Política en la Universidad de Bologna. Su libro más reciente es Bobbio e Sartori. Capire e cambiare la politica (2019).

Bobbio, la demócracia exigente #ConferenciaInaugural “Debatiendo la democracia a 110 años del nacimiento de Norberto Bobbio: política, filosofía y derecho” Centro Ítalo Argentino de Altos Estudios (UBA)@UBAonline @CpoliticaUBA @ubasociales @ubaglobal #UBAInternacional #CIAAE

El Centro Italo Argentino de Altos Estudios (CIAAE) invita a las Jornadas “𝐃𝐞𝐛𝐚𝐭𝐢𝐞𝐧𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐝𝐞𝐦𝐨𝐜𝐫𝐚𝐜𝐢𝐚 𝐚 𝟏𝟏𝟎 𝐚ñ𝐨𝐬 𝐝𝐞𝐥 𝐧𝐚𝐜𝐢𝐦𝐢𝐞𝐧𝐭𝐨 𝐝𝐞 𝐍𝐨𝐫𝐛𝐞𝐫𝐭𝐨 𝐁𝐨𝐛𝐛𝐢𝐨: 𝐩𝐨𝐥í𝐭𝐢𝐜𝐚, 𝐟𝐢𝐥𝐨𝐬𝐨𝐟í𝐚 𝐲 𝐝𝐞𝐫𝐞𝐜𝐡𝐨” que que se desarrollarán los días  𝟐𝟔 𝐲 𝟐𝟕 𝐝𝐞 𝐬𝐞𝐩𝐭𝐢𝐞𝐦𝐛𝐫𝐞 en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (Salón Azul e Instituto Gioja).

Dos días dedicados a dialogar sobre las principales características y desafíos de nuestras sociedades democráticas, a través de conferencias magistrales y paneles a cargo de destacados intelectuales y profesores argentinos e italianos, quienes recuperarán la obra de Norberto Bobbio para pensar el futuro de la democracia.

Jueves 26 de septiembre a las 9 a.m.
Salón Azul, Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires

Conferencia inaugural 

Gianfranco Pasquino

Bobbio, la demócracia exigente 

VIDEO Crisis de representación política #Buenos Aires #ForoIberoamérica2017

XVIII edición del Foro Iberoamérica
Buenos Aires – Argentina
Participan: Natalio Botana, Felipe González, Gianfranco Pasquino y María Eugenia Vidal.
Modera: Ricardo Kirschbaum.
encuentro el viernes 3 de Noviembre de 2017

VIDEO Gianfranco Pasquino

Reforma electoral italiana: ni representación ni gobernabilidad #Análisis @FundacionFaes

Encajado el golpe de la declaración de inconstitucionalidad de algunas partes, para nada marginales, de la ley electoral incautamente denominada Italicum, los dirigentes del Partito Democratico han explorado vías, en realidad no muy diferentes, para formular una nueva ley electoral. No pretendo repasar esta fea telenovela, sino solamente destacar los hitos esenciales. La aproximación actual, para la que rechazo recurrir al latín macarrónico, es un texto firmado por el jefe parlamentario del PD en la Cámara de Diputados, Ettore Rosato. Dos tercios de los parlamentarios serán elegidos con método proporcional en listas cortas, de no más de cuatro candidaturas, y un tercio en colegios uninominales. Sin embargo, los electores no tendrán dos votos, sino solo uno. Por tanto, no podrán elegir al candidato que prefieran en el colegio uninominal y la lista de otro partido en la parte proporcional, tal y como es posible –y se practica ampliamente– con la ley proporcional vigente en Alemania. Las listas proporcionales están bloqueadas, es decir, que el elector no tiene ninguna posibilidad de elección, por lo que los candidatos serán elegidos según el orden decidido por los jefes de los partidos y, en cualquier caso, seguro que en el PD por los jefes de las corrientes. Ya se habla de las cuotas atribuidas a los orlandiani (elegidos por el ministro de Justicia Andrea Orlandi) y de los franceschianiani (elegidos por el ministro de Bienes Culturales Dario Franceschini). Como son posibles las pluricandidaturas, hasta cinco, los jefes de los partidos y de las corrientes, empezando por Alfano (líder de Alleanza Popolare) están prácticamente seguros de su reelección.

Según algunos, en particular –obviamente– su señoría Rosato pero también su señoría Fiano, relator de la ley precedente –después tumbada–, esta ley electoral, que no existe en ningún lugar del mundo, garantizaría la gobernabilidad. No está nada claro por qué lo haría ni lo que sea la gobernabilidad para los que la defienden, a menos que se refieran a la fabricación de una mayoría amplia que sostenga a un gobierno. Todo esto, sin embargo, dependerá de la formación de coaliciones, difícilmente antes de la votación, inevitablemente después, en el Parlamento, que es lo que sucede en todas las democracias parlamentarias, aunque esto ha sido durante largo tiempo demonizado como “apaño”, “consociación”, Gran Coalición, agitando incluso, con pleno despropósito, el resultado trágico de Weimar (1919-1933).

En las democracias parlamentarias la gobernabilidad depende y deriva de una buena representación parlamentaria de las preferencias y de los intereses, de las expectativas y de los ideales de los electores. Estable y eficaz será aquel gobierno producido por partidos y por parlamentarios que representen efectivamente a sus electorados. Con la ley Rosato los electores no tendrán ninguna posibilidad de elegir a sus parlamentarios, los cuales, a su vez, no tendrán ningún interés en relacionarse con electores que no los han votado y de los cuales no depende su reelección, en manos de los dirigentes del partido que los han situado a la cabeza de las listas o bien en colegios uninominales “seguros”. Después, lo sabemos porque lo hemos visto, cuando el viento cambie, estos parlamentarios irán a la busca de partidos y de dirigentes que puedan hacerlos candidatos de nuevo. Más de 350 parlamentarios han cambiado de grupo y partido desde 2013 hasta la fecha.

Algunos constitucionalistas sostienen que la ley Rosato también contiene muchos elementos de inconstitucionalidad. Es posible, pero la Corte Constitucional podrá intervenir solo con la ley aprobada y quizá ya aplicada, con un nuevo Parlamento en existencia, que sería rápidamente deslegitimado. Alguno se ha apresurado a escribir que esta ley es inmoral. Se puede sostener que contiene elementos “obscenos”, pero este juicio me parece estéril y, naturalmente, no incidirá en la opinión de los parlamentarios que van a aprobarla. Creo que una ley electoral que da a los partidos y a sus dirigentes más poder que a los ciudadanos-electores es equivocada y, puesto que democracia significa “poder del pueblo”, muy poco democrática. Dará mala e inadecuada representación política y no contribuirá de hecho a la gobernabilidad. 

Le nuove sfide della democrazia in America Latina

XI CONGRESO NACIONAL

Entre el malestar y la innovación. Los nuevos retos de la democracia en América Latina” è il titolo della conferenza preparatoria per il Congresso internazionale sulla Democrazia che Gianfranco Pasquino terrà Lunedi 25 agosto alle ore 11 nell’aula 201 della Facoltà di Scienze Politiche e Relazioni Internazionali dell’Università di Rosario, Argentina.

Entre el malestar y la innovación. Los nuevos retos de la democracia en América Latina

Entre el malestar y la innovación. Los nuevos retos de la democracia en América Latina